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En la ciudad y el
tránsito
Cuando la retiramos de Renault nuestra TSX tenía
apenas 9.000 kilómetros. La idea era hacerle unos 2.000 kilómetros en la
ciudad y luego iniciar el tradicional viaje, que como es normal, coincide
siempre con alguna carrera larga por las serranías. Pese al nervio del motor
y a la agilidad con que uno se moviliza por avenidas de tránisto veloz, en
las calles céntricas la TSX se pone pesada. Allí se piensa inmediatamente en
un opcional que se ofrece a los compradores, la dirección hidraulica.
Un sistema que evita los trastornos de tener que hacer más fuerza de la
necesaria para doblar en una esquina o para estacionar y maniobrar. Pero,
igualmente, haciendo un balance preferimos que la nuestra no estuviese con
ese sistema, porque si bien hace más difícil conducirla en el centro,
produce una pérdida de sensibilidad en viajes por rutas a velocidades altas.
Pero el que utilice el auto para circular por la ciudad y no guste realizar
esfuerzos deberá optar por la dirección hidráulica. Nosotros como
masoquistas que somos, preferimos la normal, aunque nos cuesta alguna que
otra gota de transpiración.
Por las avenidas rápidas la circulación es
perfecta, es maniobrable, reprisa bien y en realidad es el motor el que
logra que manejarla sea algo agradable debido a su increíble elasticidad que
permite pisarla a fondo a partir de los 60 Km/h en directa sin escuchar
pistoneo o soportar tironeos. La suspensión hace el resto. Es mullida, copia
irregularidades del camino a la perfección y solo en algunas zonas de
pavimento muy "serruchado" tiende a desacomodar la cola debido a un leve
rebote del tren trasero.
El consumo en ciudad es alto, insólitamente
elevado comparado a los rendimientos que se obtienen y a la alta velocidad.
Y el usuario, sin necesidad de hacer cálculos o inventar aparatos para medir
el consumo llegará a esa conclusión por la vía más directa: la velocidad
con la que baja la aguja de nivel de combustible.
En ruta, viajando
rápido
Quizá la ruta sea el fuerte de la TSX. Allí
comienzan a aparecer, uno a uno todos sus aspectos positivos. Lentamente se
le va tomando la mano a todas sus virtudes y también algunos de sus muy
pocos defectos. A la hora de conducirla ya estábamos totalmente
consustanciados y formábamos la ideal conjunción de auto - conductor.
Nuestra costumbre no es la de viajar a
velocidades normales. Una vez que se le ha tomado confianza al auto, se notó
que la tenida tanto en recta como doblando es correcta y que no tiene
vicios, que la presión de gomas es la correspondiente y que el motor empuja
como nos gusta, es normal circular a velocidades del orden de los 150 -
160 Km/h. Sobre todo teniendo en cuenta que las distancias a cubrir son
largas y que a esa velocidad tomando las precauciones necesarias, se "hace
mucho camino" si el conductor no es proclive a detenerse a cada rato para
tomar un cafecito o comer un sandwich.
Generalmente nosotros apoyamos la
correspondiente parte humana en el asiento y a excepción de alguna necesidad
ineludible e inevitable, ni nos bajamos del auto. En esas condiciones y a
esa velocidad de crucero la TSX nos demostró que no tiene defectos. El motor
giró a 4.000 rpm sin vibraciones, con un sonido parejo, limpio y saludable.
La suspensión copia el asfalto maravillosamente y los frenos, cuando se los
solicita, responden mejor que algunos de autos medianos de menor peso y
tamaño.
La elasticidad del motor, una de sus virtudes,
permite sobrepasar camiones sin necesidad de bajar una marcha. Ubicado
detrás de un camión que viaja a 70 Km/h, en cuarta velocidad, se pisa el
acelerador y la respuesta del motor es inmediata. El poder de aceleración de
la TSX es asombroso, tanto lo es como que las cifras obtenidas son
comparables -y en caso mejores- que los logrados hace un tiempo cuando
testeamos la GS que disponía de tres carburadores Weber.
El consumo en ruta, debido a mejoras
introducidas en el múltiple de admisión y en la tapa de cilindros es
relativamente bajo si consideramos que el viaje lo hicimos a velocidades del
orden de los 160 Km/h. Con 17 litros de combustible super se cubren sin
inconvenientes 100 kilómetros de recorrido. Si comparamos estos datos con
los de autos medianos que a esa misma velocidad necesitan cerca de 15 o 16
litros de nafta la que necesita el motor Torino en condiciones similares es
escasa considerando los 3.800 cm3 de cilindrada y sus 200 HP.
Caído el sol y entrada la noche otra de las
virtudes del Torino TSX se manifiesta: las luces. Dispone de cuatro
faros delanteros (los cuadrangulares de iodo) y utilizándolos todos en
posición de luz alta hay un campo visual tan amplio que viajar a esa
velocidad noche es tan seguro como hacerlo de día. Las "bajas" cumplen
perfectamente su función y el viejo sistema de cambio de alta-baja al piso
es tradicional pero cómodo.
Con lluvia el comportamiento de la TSX es bueno,
pero los neumáticos con que la equipan de fábrica no son los más indicados
para circular con piso mojado. A más de 110-120 Km/h tienden a perder
adherencia y las ruedas directrices comienzan a estar más tiempo flotando
que apoyadas en el asfalto.
Los limpiaparabrisas y su "sapito"
correspondiente funcionan correctamente y la 2da velocidad de las escobillas
tiene una frecuencia tal aunque la lluvia se transforme en diluvio, el
barrido sea perfecto.
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